Acaso ¿la veteranía es un mal tan grave como para agredir a un jugador por eso?. Pienso que no. La agresión que recibió tanto el portero nacido en Turén, Gilberto Angelucci, como su familia, nos dan una nueva demostración de que no sabemos "ser fanáticos" en el fútbol de nuestro país. El hecho de que al salir de un partido (me pongo en el lugar de un jugador) y saques tu vehiculo y te partan el parabrisa con una piedra, y que por ello pongas en riesgo tu vida y la de tus seres queridos, no es una situación qué cualquier deportista espera le suceda jamás.

Pero así le pasó a Gilberto después de disputar el partido contra los orientales, según una barra identificada y que, por ironías de la vida, fue premiada por el UAM como mejor barra y mejores fanáticos organizados, los "
sin vergüenza", hayan sido los mismos personajes encargados de convertirse en "catapultas humanas" lanzando esas piedras contra el "gigante de Turén" y su familia.
Esto, gracias a Dios, no pasó a males mayores, y la esposa del portero ex-vinotinto recibió un impacto de una de éstas piedras pero pudieron salir del "campo de guerra" en el que se había convertido el estacionamiento de jugadores del Pachencho Romero.
No es primera vez. Ya en Acarigua, en el estadio del Portuguesa FC, el José Antonio Páez, fue escenario de una batalla campal, entre aficionados, jugadores y cuerpos de seguridad, dónde resultaron lesionadas varias personas y efectivos policiales, y la sanción del Consejo de Honor de la Federación Venezolana de Fútbol, FVF, me pareció ejemplar y contundente, suspendiéndole por gran cantidad de encuentros la sede, obligándolos a jugar en otra ciudad.
¡Fanático a reflexionar!. Esto no debe seguir pasando, ni en Venezuela ni en ningún otro país, los hechos de violencia sencillamente opacan el espectáculo deportivo. Si usted, fanático, tiene algo que reclamar pues hágalo "SIN VIOLENCIA", porque con eso no se llega a nada.
Al venezolano le gusta el fútbol, vive el fútbol, siente el fútbol… eso es totalmente cierto y se puede ver en cada uno de los estadios del país, pero no dañemos esa reputación que tenemos. El fútbol es para disfrutar, criticar y reclamar,
¡no para agredir!